Transparencia


Cada día se pierden oportunidades de negocio o se gastan ingentes sumas de dinero en solucionar problemas derivados de  una falta de transparencia en las empresas, organizaciones y personas.  La más forma más dañina acontece cuando el flujo interno de la información está obstaculizado. Es la situación tradicional de las empresas organizadas en divisiones configuradas como centros de poder estancos y que no comparten sus actividades, sus conocimientos y su experiencia con el resto de la organización.

La más crítica, cuando se pretende proyectar una personalidad corporativa que no se corresponde con las acciones empresariales, con la publicidad utilizada o que no resiste un análisis de las verdaderas propiedades de los productos.

El dotar de credibilidad no es una estrategia ingenua o perdedora si es uno sólo el que la lleva a cabo. No se trata de dejar traslucir de forma inocente los fallos y carencias de la organización, sino en ser sinceros a la hora de promover los aciertos y propuestas de mercado.

Por ejemplo, de todos es conocido (el fenómeno social media es una expresión de ello) que a la mayoría de las personas les motiva seguir el criterio de otro al que perciben como un igual. Otras investigaciones reputacionales indican que los consumidores aprecian más a las compañías que se muestran conscientes de sus dificultades o de los problemas que pueden acarrear sus productos o servicios, previendo soluciones y dando la información necesaria.

En el área de la comunicación on line, las investigaciones señalan que la credibilidad queda muy afectada por un diseño contrario a la personalidad corporativa o por una usabilidad más que cuestionable. En medio del fenómeno de los social media, pocas son las empresas que realmente están escuchando a sus clientes y tratando de participar con ellos en su conversación. El modelo unívoco de comunicación no interactiva, propio del siglo XX, es aún el predominante.

El entorno español está demasiado acostumbrado a poner las palabras por delante de las acciones y el esquema cultural y social predominante de apego a la autoridad, hace que los deseos del líder se interpreten como acciones reales, de forma que muchas empresas viven en una permanente realidad virtual.

No hay recetas mágicas. Sin embargo, el impulso decidido de los líderes de la organización es el único capaz de producir cambios extraordinarios y beneficios antes no sospechados. Este impulso, trasladado al nivel individual de todos los que componen la organización, sí produce efectos mágicos en forma de apoyo de los clientes y el resto de stakeholders.

En este bog trataremos de ver ejemplos que atañen a todos estos factores en su vertiente propulsora del crecimiento, como obstáculos para ese crecimiento o, lo que es peor, el permiso para operar de las empresas. También solicitaré el veredicto de la regla universal: la opinión soberana del consumidor.

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  1. 26 abril 2010 en 1:59 PM
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