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Reflexiones de Follow Friday

Inauguro esta nueva sección que me he decidido a poner en marcha, urgido por la necesidad de comunicar algunas de mis reflexiones, inquietudes  y preocupaciones más generales, las cuales, a veces, se escapan de la temática del blog. Mis colegas de Twitter utilizan un término de búsqueda #followfriday para hablar de estas cosas en un día que se presta mucho al balance y la reflexión. Por eso les he “robado” el término para esta sección.

Ha sido una semana intensa, de cambios, noticias buenas y otras terribles como el terremoto de Haití. Precisamente conmovido por lo que ha ocurrido en esa parte de la -llamada por Colón- isla La Española, me he dado cuenta de un cambio en mi forma de abordar y percibir el mundo que se ha asentado en mis circuitos de creencias. A mí ya no me basta con ayudar en la medida de mis posibilidades, conmoverme y ser caritativo. Quiero hacer más. Y me alegra ver cómo muchos otros no se quedan en el espectáculo y la caridad, y empiezan a denunciar la inconcebible miseria de Haití y a exigir a los que administran nuestro poder, que obren en consecuencia.

Esta determinación nace de un espíritu inconformista con el mundo y el genuino deseo de ayudar a otros, de participar en hacer de este mundo algo mejor y en trascender a uno mismo. Esta manera de pensar y desear me ha traido muchos sinsabores en el mundo profesional y laboral, guiado -aún hoy- por el egoísmo y la codicia desmedida. “Inmaduro, infantil, ingenuo” eran los calificativos más amables que recibía cuando hacía las preguntas que nadie se atrevía hacer.

Por eso me alegra encontrar directivos como Walt Freese, CEO de Ben&Jerrys -sí, sí, los de los helados- que define tan bien la necesidad de transparencia en el quehacer empresarial cotidiano. No para ser buenos -no- sino para que las cosas funcionen mejor y el beneficio sea mayor. Eso sí, para todos y de forma responsable. Esto es lo que el gen egoísta de la mayoría de MBAs  de pelo liso y corbatas antiguas les impide comprender. Para eso hay que confiar en uno mismo, no tener problemas con su autoestima y valorarse en función del ser y no el estar.

Sólo son 2 minutos, pero altamente educativos

Al hilo de lo que dice Walt sobre la necesidad de compartir la información para el bien común, me recordó las innumerables y tediosas reuniones de convencimiento de los dioses de la rentabilidad (los ejecutivos agresivos que salvan a todos y nos proveen del maná empresarial) de asuntos obvios como la bondad de comprometerse con los stakeholders, de aportar valor a la sociedad, de innovar…

Todos estos conceptos que ahora parecen tan comunes, hace tan solo cinco años eran “retóricas de escuela que no aumentan las ventas” y que se desechaban por su incapacidad de “demostrar su contribución en términos de beneficio real”.  Lo malo es que los que escupían estas brillantes afirmaciones siguen siendo los que toman la mayor parte de las decisiones en las empresas, lo que explica -sobre todo en España- la casi total ausencia de una auténtica responsabilidad empresarial, de la gestión de la comunicación como gabinetes de prensa -aún en esas- y del mal uso de la responsabilidad social como nuevo instrumento de marketing.

De todo esto se deriva la ausencia casi total de confianza de los españoles en el mundo empresarial y el desprestigio rampante del oficio y sus líderes. Tan sólo dos o tres grandes del Ibex se escaparían a esto y no por evolución y decisión estratégica, propias sino porque su internacionalización en mercados anglosajones les ha obligado…

Todo esto me vino a la mente al ver el magnífico vídeo de Ji Lee -ahora Director Creativo de Gogle Creative Lab- sobre “el poder de transformación de los proyectos personales” o, traducido, no esperes que lo entiendan, ¡hazlo! Comienza hablando de cómo ideas brillantes y positivas para la empresa y la sociedad, son una y otra vez desechadas por estos dioses de la rentabilidad, a veces con plantemientos absurdos -sí, sí del tipo “¿cómo distinguimos entre sabor y aroma?”- que sólo hacen perder tiempo recursos y motivación a los seres humanos que trabajan en un proyecto empresarial. Eso sí, a ellos les sirve para mantener su poder agresivo y fálico y, así, tener todo “bajo control”, como se les suele oir a muchos.

Lee, hastiado de pelearse una y otra vez con el mismo gen egoísta, decidió luchar por su cuenta con sus propios medios. Eso sólo se puede hacer en Nueva York y en la sociedad anglosajona, por cierto. De esta manera, Lee se dió cuenta de la importancia de internet y de su capacidad de conectar a seres humanos que -a veces- pueden sentirse solos y desamparados a causa de su aparente forma-equivocada-de-percibir-y-desear estar-en-el-mundo.

En su video describe como, a partir de su “proyecto bocadillo” (del inglés Bubble Project, se refiere a los bocadillos que se ponen en las historietas para escribir las conversaciones de los personajes), encontró el nuevo sentido que internet le he dado a la autoría de ideas y obras. El poder de compartir y dar acceso a tus ideas a un porcentaje enorme de población. “Y la alegría de recibir a cambio algo mucho mayor de lo que se dió”, aclara Lee.

Vodpod videos no longer available.

Este es el enigma que los dioses de la rentabilidad son incapaces de asimilar : La ley de la abundancia, según la cual el universo reparte la abundancia entre todos, ya que ésta es infinita, sin necesidad de acumular ni acaparar, sin sentido y sin fin. Y sin que sea necesario coartar la libertad de expresión para proteger sus egoistas y pequeños beneficios, ni que existan seres humanos degradados como les ocurre a los ciudadanos de Haití.

Y a los de Somalia. Y a los del Sudán-¿alguien se acuerda de Darfur?- Y a los de Etiopía. Y a los de Indonesia. De Honduras. De Bolivia. De Camboya…

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Categorías:Sin categoría
  1. Vicente
    18 enero 2010 en 12:03 AM

    Pedro, firmo todas y cada una de las palabras que dices. Es que es tan fácil de entender si uno se quita la tontería y el egocentrismo. Me ha emocionado tu texto. Muchas gracias.

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  2. José Luis moreno
    5 febrero 2010 en 1:28 AM

    Pedro, como siempre he aprendido mucho leyendo tus comentarios. No puedo estar más de acuerdo contigo y leerte me anima a enfocar el Marketing por este camino de transparencia y valentia . Gracias.

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    • Pedro L. González
      5 febrero 2010 en 9:57 AM

      José Luis, eres muy amable. No pretendo enseñar nada a nadie, sólo compartir lo poco que sé para entre todos evolucionar hacia algo mejor.
      Uno siempre se siente muy solo con sus pensamientos en un entorno que parece ignorar todo lo que ocurre a su alrededor y, que en una concepción egoísta y falsa, aducen que hay que vivir y ser positivos.
      Como si esperar algo bueno de esta humanidad, no fuera ser positivo!!

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  3. Louis Olivier
    12 febrero 2010 en 1:12 PM

    Pedro, a pesar de leer este post casi un mes después de su publicación quiero juntarme con Vincente y José Luis en sus comentarios.

    Me parece un post muy acertado! Eso me anima también a seguir defendiendo estas ideas en mi trabajo diario y seguir enfoncandolas hacia una verdadera filosofía de vida. Queda mucho por delante, pero tengo la esperanza que el cuartel de “Los dioses de la rentabilidad” se ira consumiendo hasta desaparecer.

    Muchas gracias por este texto

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